June 20, 2008...7:19 am

Christian

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Era alto y de ojos verdes. Recuerdo la primera vez que lo ví. Apenas estábamos en secundaria, pero el parecía un chico a punto de salir de la preparatoria. Debo admitir que en un principio me daba desconfianza hablarle, se sentaba detrás de mí y yo empujaba mi banca lo más enfrente que podía para que no pusiera sus pies abajo o me dirigiera la palabra. 

No me acuerdo cómo empezamos a hablar. Pero sucedió. Me pidió mi teléfono, yo tenía el de él y hablábamos todas las tardes. El día que no me llamaba me ponía a llorar y el que sí me sentía en las nubes. Era un amor muy adolescente. 

-”Hola, ¿cuándo vas a ir al museo?”

-”El sábado”.

-”¿Quiseras ir al museo conmigo? Es que no sé redactar muy bien y pues nos podemos ayudar..

-Ok, entonces te veo el sábado a las 12 en el museo ¿Vale?

-Ok, nos vemos. Bye.

-Bye.

Grito; ¡Sí! ¡Sí! ¡Me invitó a salir! ¡ A mí! ¡A mí!

En mi cabeza:  ¿Cómo es que este chico no sabe redactar?

El sábado las 12 fueron y vinieron. Me plantó y de la pura depresión me salté la primera sala de la exhibición y en realidad pasé todo muy rápido. Ese muy fresco, quién se cree para plantarme. En fin.

Ring! Ring! Mi casa las 5 de la tarde:

¿Por qué no fuiste al museo?

¿Por qué no fuiste tú al museo? ¡Yo estaba ahí!

Mmmm no no es cierto no te vi…!!

Si ahí estaba….

Pase a la sala uno para ver si te encontraba en la exhibición.

¡Diablos!

Esta historia de Christian, apenas comenzaba.

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