…como lo vemos en Sex and the City.” Pero sí crecí con la ilusión de que un día, no muy lejano, un príncipe azul, llegaría en un caballo blanco, se postraría frente a mí, con una bella sortija, y me pediría que fuera su esposa.
Esto aún no me ha sucedido. Acepto que lo he soñado desde que tengo 15 años. Él, sonriente, hermoso, cálido, nadie le llena en el mundo como yo. Yo, hermosa, exitosa, amada…por él. La boda más hermosa, la noche de bodas perfecta. Pero sinceramente creo que he visto mucha televisión.
Hoy a mis 23 veo con tristeza un panorama desilusionante. Los divorcios comienzan a ser más cuantiosos que los matrimonios y la gente quiere experimentar con varias personas antes de quedarse con alguien. Por otra parte los que se encuentran casados, se consideran “cansados” de su matrimonio y de todas las responsabilidades que les implica.
Al parecer no hay un equilibrio en estas relaciones o asumen que este hecho, “el estar casados” les impedirá tener o hacer otro tipo de actividades. Lo que provoca que muchas parejas vayan, experimenten vivir en unión libre y después de algunos años, se separen. Es el nuevo “por siempre”, menos de 5 años. Lo que leí en aquella famosa revista cosmopolita, es que en esta generación tenemos la sensación de que si está “roto” lo podemos tirar o cambiar. Eso es lo que causa que muchas parejas se estén separando el día de hoy, en vez de arreglar sus problemas.
En lo personal encuentro esta corriente frustrante y decepcionante. Como me preguntaba cuando tenía 15 años, ¿Algún día me casaré?
Teena.
